O Brasil não conhece o Brasil

Le pregunté una vez a un grupo de personas simples qué era para ellos ser brasileños y sonriendo me dijeron: “Pues eso, brasileños”.

Recuerdo una mañana muy temprano en el aeropuerto de Barajas. Yo venía a Brasil. Cuando llegué al balcón de Iberia vi que estaba ocurriendo algo. “Han anulado el vuelo a Brasil” gritaba un pasajero. Los españoles empezamos a a irritarnos, a protestar desesperados. De repente vi a un grupo de brasileños que se juntaron y discutían qué hacer. Me vieron tan desencajado que me abordaron para decirme: “Cálmese, que lo vamos a resolver". No había ni uno desesperado. Hasta vi a dos chicas reír ybbromear entre ellas. De repente a una mujer se le ocurrió preguntar si era posible ir hasta Lisboa y desde allí a Brasil.

Fueron a consultarlo, con la mayor calma, y de Iberia le dijeron que podían probarlo, pero que no aseguraban, pues había huelga, que hubiese vuelo desde Portugal a Río. “!Ah, seguro que hay!”, decidieron optimistas los brasileños. Y allá me fui con ellos. Cuando aterrizamos en el aeropuerto de Lisboa yo me fui corriendo, ansioso, a la ventanilla de Iberia para ver si había o no vuelo, seguro de que no habría.

El grupo de brasileños vino detrás, sin prisas. Había vuelo. Yo respiré y ellos me dijeron: “!Claro que tenía que haberlo!”.

Fue una lección que intento no olvidar.