And still, we have Google Maps

“Del rigor en la ciencia”, Jorge Luis Borges

En aquel Imperio, el Arte de la Cartografía logró tal Perfección que el Mapa de una sola Provincia ocupaba toda una Ciudad, y el Mapa del Imperio, toda una Provincia. Con el tiempo, estos Mapas Desmesurados no satisficieron y los Colegios de Cartógrafos levantaron un Mapa del Imperio, que tenía el Tamaño del Imperio y coincidía puntualmente con él. Menos Adictas al Estudio de la Cartografía, las Generaciones Siguientes entendieron que ese dilatado Mapa era Inútil y no sin Impiedad lo entregaron a las Inclemencias del Sol y los Inviernos. En los Desiertos del Oeste perduran despedazadas Ruinas del Mapa, habitadas por Animales y por Mendigos; en todo el País no hay otra reliquia de las Disciplinas Geográficas.

And still, we have Google Maps because:

It’s common when we discuss the future of maps to reference the Borgesian dream of a 1:1 map of the entire world. It seems like a ridiculous notion that we would need a complete representation of the world when we already have the world itself. But to take scholar Nathan Jurgenson’s conception of augmented reality seriously, we would have to believe that every physical space is, in his words, “interpenetrated” with information. All physical spaces already are also informational spaces. We humans all hold a Borgesian map in our heads of the places we know and we use it to navigate and compute physical space. Google’s strategy is to bring all our mental maps together and process them into accessible, useful forms.